Estuve bastante desaparecido el último tiempo. Pasaron semanas, capaz meses, no sé bien. Me perdí entre cosas... ideas, partidas, pensamientos raros. Jugué al Chrono Trigger de nuevo. Lo empecé una noche por nostalgia, pero terminé enganchado con algo más profundo. Hay algo en ese juego que va más allá, es una puerta.
Arranca simple: estás en la Feria Milenaria, te cruzás con Marle, con Lucca, y con una máquina que parece de feria, el Telepod… Pero no es solo eso. En un accidente, sin quererlo, abrís una grieta en el tiempo. Una "Gate". Desde ahí, todo cambia. Empezás a saltar entre épocas, a conocer a otros como vos. El pasado, el futuro, incluso el Fin del Tiempo. Todo se conecta.
Eso me quedó dando vueltas.
Nos obsesiona viajar en el tiempo porque sentimos que algo se nos escapa. Queremos volver a decir eso que no dijimos, tomar otra decisión, evitar una pérdida. Queremos arreglar el mundo, como Crono. Y tal vez no sea solo fantasía. Tal vez sea una intuición antigua. Algo que ya supimos, y olvidamos.
Según algunas teorías, todo en el universo vibra en una frecuencia específica. El tiempo no sería una línea recta, sino un campo de ondas superpuestas. Si pudieras igualar la frecuencia exacta de un momento determinado… podrías sintonizarlo, como quien cambia el dial de una radio vieja. Esa es la clave: resonancia temporal.
Hay registros de personas que encontraron “rifts”, fracturas temporales espontáneas, en lugares cargados energéticamente. Se activan con combinaciones de sonido, luz o incluso emociones fuertes. Algunos las llaman Zonas de Guardia, en referencia a la Guardia real en el juego. Otros dicen que son puntos nodales donde todas las líneas convergen.
Y entonces está el Fin del Tiempo. Un lugar fuera de todo lugar. En Chrono Trigger, aparece cuando ya no hay más camino hacia adelante. Pero también es donde podés cambiar tu destino.
¿Y si fuera real?
¿Y si esas puertas existen, pero no las vemos porque estamos dormidos?
No puedo sacarme la idea de la cabeza. Ya no me alcanza con jugarlo.
